domingo, 2 de octubre de 2011

Si Alfonso Ussia retrató a El Marqués de Sotoancho….porqué no puedo yo fotografiar a Manué??????

Ahí lo llevais.




Vida y vivencias del niño Manué

El niño Manué nació en una chabola en los terrenos en los que luego se alzaron las tres mil viviendas en Sevilla por lo que actualmente vive en un piso de la calle Manuel Falconde con toda su saga.

Su familia es archimillonaria y él es el futuro jefe del clan de los Mandarinos de Valencina y malacatoneros de Chipiona y Heredias de Vargas y Vargas.

No es el primogénito de la familia pero tal y como manda el artículo II de nuestra Constitución y mientras no sea reformada en su familia heredan los hombres sobre las mujeres así que aunque sea el tercero, las dos primeras hembras tendrán que conformarse con un casorio en condiciones con sendos calés a los que, como buenas canasteras servirán en bandeja de plata, se harán de acompañar con ellos a los rastros de alrededores y se dedicarán a vender tangas a 3 euros las 5 unidades.

El padre del niño Manué es Don Manuel Gines de los Mandarinos de Valencina, propietario de 30 edificios en Sevilla, la mitad de ellos en la calle Sierpes una decena en los remedios y los cinco restantes repartidos entre San Juan de Aznalfarache, Bollullos, Valencina y dos en Camas. Los tiene todos alquilados con lo que se saca una pasta gansa que guarda en el colchón de Lo Mónaco que compró cuando vio que lo anunciaba Agustín en el Canal Sur pero como buen ceporro, al encargarlo solicitó que solo le hicieran de látex la carcasa. La parte interior del colchón se la sirvieron vacía y él poco a poco ha ido rellenandola con los billetes que saca de los arrendamientos.

Como los de Lo Mónaco le hicieron un buen trabajo un buen día decidió comprar la fábrica de colchones y ahora, cuando encarga otra de sus cajas de seguridad lo hace en plan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como.

Además de los edificios ya mencionados el de los Mandarines de la Concepción es dueño de terrenitos de hectáreas varias en las provincias de Jaen y Córdoba donde tiene olivares y un molino encargado de filtrar el zumo de las aceitunas convirtiendolos en aceite de oliva virgen (otra vez Juan Palomo, sus aceitunas no las toca naide así el negocio se queda en casa). Y en las mismas provincias sendos pisitos con colchones de Lo Mónaco en todas las habitaciones para guardar lo suyo.

Como buen patriarca además se dedica a la venta boca a boca de mulos, burros, caballos y todo lo que se le cruce en el camino con 4 patas.

La madre del niño Manué se llama Dolores y su función es ir con su esposo a todos lados siempre con la silla de playa comprada en el Decathlon. Donde él ponga el negocio, ella planta su silla.

Sus dos hermanas mayores son Mariló por su madre y Manueliya por su padre.

Mariló es la oveja negra de la familia. Solo viste de Armani, zapatos de Prada y joyones de Tiffanis. Sueña con casarse con Cayetano de Alba y ser la madre postiza de los mellizos del Duque. El padre aprueba esa futura relación porque ve negocios en la venta de los caballos de Cayetano.

Manoliya es cani. Gusta de usar pantalones mallas comprados en la sección de oportunidades de El Corte Inglés de talle bajo para que se le vean bien los tanguitas que compra a su vecina. Su colección de tangas es inmejorable y los cajones de la mesilla de noche están abarrotados de esta elegante prenda. Lleva al cuello una imagen del Cristo de los Gitanos heredada de su padre en vida que es fruto de enfrentamientos con su hermana Mariló pues piensa que como futura integrante de la Casa de Alba merece llevar tan adorada imagen en su cuello.

Y llegamos a Manué, el heredero de la casa y futuro dueño de todo lo de su padre a excepción de la imagen de oro que lleva Manoliya y que más de un disgusto ha dado en la casa.

Manué nació de nalgas algo que a su padre no le hizo gracia alguna por lo que al enterarse dejó caer el comentario: “uf mu pronto empieza mi Manolito a poner el culo”. Desde entonces piensa, con gran pesar que el niño le ha salido maricón.

CAPITULO PRIMERO: EL BAUTIZO DEL NIÑO

Manué fue bautizado un Domingo de Ramos en el solar adyacente a las tres mil viviendas. Sus padrinos fueron su tío Amalio por parte de madre y su tía Bernardina por parte de padre. En su bautizo recibió de regalo por parte de D. Amalio un burro negro zaino del que se dice de joven fue caballo de carga de la Maestranza. De su tía Bernardina recibió una pulsera esclava de oro con la inscripción “Para Manué de la tía Bernardina en el día de su bautizo”. Con esa inscripción ya se pueden imaginar como es la esclavita. No se la podrá poner hasta que tenga 80 años por lo menos, edad que está a punto de alcanzar.

La fiesta de bautizo se alargó cinco días, para los cuales montaron tiendas de campaña en el solar para ir recibiendo a todos los invitados. En cada tienda pusieron un colchón Lo Mónaco y los invitados en vez de hacerles presentes al bautizado ingresaban en el látex la cantidad que creyesen oportuna.

Una de las noxes de fiesta uno que no había sido invitado entró en una de las tiendas y saqueó todo el colchón por lo que los hombres salieron en su búsqueda con el resultado de un tipo en el Macarena con veinte balazos de sal en el trasero, la cantidad exacta trincada del colchón y en agravio un cinturón de Armani comprado en el charco la pava que pusieron en lo alto de la tarta de bautizo.

Al echarle el agua por la cabecita al niño Manué este se revolvió, se puso morado para luego llorar durante 5 horas seguidas. Su padre dijo: Mi Manué será maricón pero con dos cojones pal agua…..